CAPACITACIÓN Y ENTRENAMIENTO
En países con alta ocurrencia de determinado tipo de situaciones que generan riesgos con una alta probabilidad de producir muchas víctimas, como por ejemplo en Japón los terremotos y en Israel los atentados terroristas, se trabaja en diferentes frentes con el fin de eliminar o minimizar la probabilidad de ocurrencia en el caso de los riesgos intencionales y minimizar las consecuencias derivadas de dichos riesgos, se hacen simulacros de evacuación, se da capacitación a la población y se involucra a todos los miembros de la sociedad tanto en la previsión como en la prevención y reacción, es menester que en nuestro país tan aquejado por la alta ocurrencia de acciones delictivas y terroristas, se incluya en los planes de acción para el manejo de los riesgos intencionales, el componente de educación y capacitación a la sociedad en general a fin de involucrarla en el eslabón más débil de la cadena y en el cual la comunidad posee mayor influencia como es la prevención.
DESARROLLO DE COMPETENCIAS
Los avances de la ciencia, la automatización de procesos y la optimización de costos entre otros aspectos, hacen que cada vez nos apoyemos más en la tecnología y demos mayor preponderancia a las máquinas que a los seres humanos en algunas actividades. Aquellas personas que cuentan con medios tecnológicos para el desarrollo de sus actividades de prevención, tienden a concentrarse más en la observación de los objetos a través de las máquinas, que en observar a las personas, su comportamiento y sus reacciones. Toda acción delictiva requiere de información previa para su ejecución, la recolección de información puede durar meses, semanas, días, horas o minutos, lo que implica que los delincuentes deban tener presencia física en el área seleccionada antes de la ejecución del hecho, por esta razón es sumamente importante que el personal encargado de prevención de riesgos desarrolle las capacidades necesarias para detectar los síntomas que delatan las conductas sospechosas y que indefectiblemente son expresados por el delincuente, ya que los sentimientos que él está experimentando lo tienen sometido a estados de tensión interna por el temor de ser descubierto y no poder cumplir con el objetivo o por las consecuencias negativas que tuviera que afrontar, esos estados de tensión son liberados al exterior como mecanismo de defensa a través de gestos y señales corporales que son expresados espontáneamente y que delatan las intenciones ocultas. La capacidad de identificar e interpretar estas señales delatoras, es una habilidad que debemos desarrollar en las personas que trabajan en el área de Prevención, con el propósito de dotarlos de herramientas encaminadas a la prevención del delito mediante la detección temprana de las intenciones de daño y la consecuente implementación de medidas anticipatorias que impidan la ocurrencia de actos delictivos.
EL DETECTOR DE MENTIRAS
Este aparato utilizado para la detección de mentiras, registra mediante sensores colocados en el cuerpo de la persona que es interrogada, alteraciones al momento de dar respuesta a las preguntas que le formula el poligrafista, en presión sanguínea, frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria y humedad de la piel.
Si nuestro interés y deseo son los suficientemente fuertes y los seguimos de acción con capacitación y entrenamiento, los humanos estamos en capacidad de ser detectores de mentiras, si hacemos uso de todos nuestros perceptores sensoriales, tenemos la posibilidad de identificar alteraciones en presión sanguínea, frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, humedad en la piel, variaciones en la voz (tono, volumen, titubeos, tartamudeo), cambios en la contextura y coloración de la piel (piel erizada, rubor, palidez), cambios en los ojos (aumento en el tamaño de la pupila, coloración del globo ocular), olores característicos en la piel o en el aliento, cambios en la temperatura corporal, disminución de la salivación (resequedad en boca y garganta) y, además de los cambios fisiológicos citados, los estados que delatan al mentiroso, como son inseguridad, nerviosismo, tensión, contradicciones y el uso de defensas y barreras.
VER PARA CREER
“Ver para creer”, ese es el paradigma que se nos ha sembrado en nuestra mente, tal vez sea esa la razón para que no nos atrevamos a imaginar y a soñar, a visualizar, a mirar el futuro con fe y esperanza. CREER PARA VER, cuando miro a mi alrededor, me encuentro con que la mayoría de elementos que veo, incluso mis hijos, fueron una idea en la mente de alguien, que ese alguien primero creyó que era posible; el avión, la luz eléctrica, la telefonía, esos “alguienes” acompañaron su creencia de acción y persistencia, la acción requiere esfuerzo, la persistencia es acompañada por la fé inquebrantable de que voy a lograr mis objetivos, el ver realizados mis sueños es una consecuencia de haber creído que era posible alcanzarlos.
Se nos ha condicionado desde pequeños a que para poder creer primero tenemos que ver, tal vez sea esta la razón por la que privilegiamos el sentido de la vista y dejamos en segundo renglón los otros sentidos, incluso menospreciamos los otros perceptores sensoriales diferentes a los comúnmente conocidos cinco sentidos y no tomamos conciencia de que contamos con ellos.
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